Cuerda de shibari de cáñamo natural de 5 metros con puntas de metal

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Una cuerda de 5 metros de cáñamo natural, ideal para iniciarse en los nudos básicos sin cargar con más de la cuenta.

  • Cáñamo natural de trenzado compacto, áspero al principio y más flexible con el uso
  • Longitud de 5 metros para ataduras sencillas (muñecas, tobillos)
  • Puntas de metal para facilitar el paso y evitar que se deshilache
  • Agarre natural impecable: los nudos se mantienen sin deslizarse
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LA OPINIÓN DEL EXPERTO
Jerome Guesne
Experto en juguetes
140+ productos probados
El cáñamo natural es un clásico del shibari. La versión de 5 m es perfecta para iniciarse o practicar nudos sencillos sin liarse con longitudes interminables. Acuérdate de hervirla para ablandarla.

Cinco metros de cáñamo de trenzado compacto que caben en un solo puño: la longitud justa para ataduras sencillas, ya sean las muñecas por delante o por detrás, los tobillos unidos o una atadura de muslo a pantorrilla. Un formato compacto para iniciarse en el shibari sin invertir en una bobina de 30 metros.

Cáñamo en bruto que adquiere pátina

El cáñamo no es una fibra lisa. Al primer contacto, la cuerda es áspera, casi rugosa; eso es exactamente lo que quieres para que un nudo aguante sin aflojarse. Sobre la piel del boy, la fibra deja ligeras marcas durante la sesión, con surcos rojos que se desvanecen en unos minutos después de retirar la cuerda. Este efecto visual es lo que distingue al cáñamo del algodón o el nailon. El color miel natural se oscurece con el uso y adquiere una pátina más marrón y suave: la cuerda se vuelve única con el uso que le das. Para el primer uso, sumérgela 5 minutos en agua hirviendo y déjala secar colgada: la fibra se ablanda, pierde los pelos que sobresalen y se desliza mejor entre los dedos sin perder agarre en los nudos.

5 metros: la longitud para aprender los nudos básicos

El formato corto no sirve para todo. Cinco metros cubren lo esencial para iniciarse en el bondage japonés o simplemente para ataduras ocasionales: 5 vueltas alrededor de las muñecas por delante y un nudo llano, los tobillos unidos con una lazada de liberación o una atadura de muslo a tobillo para mantener una postura recogida. También puedes usarla como prolongación: si ya tienes una cuerda más larga y te falta medio metro para terminar un arnés, puedes añadir esta. Primer escenario sencillo para empezar: boy sentado en el borde de la cama, le atas las muñecas detrás del cabecero, te colocas delante y te tomas tu tiempo antes de tocar nada. Las puntas de metal de ambos extremos pasan por los nudos sin engancharse, aceleran la colocación e impiden que las fibras se deshagan en hebras al cabo de unas semanas.